
Punto de encuentro, sitio donde descansar el caballo y tomarse un trago, lugar donde aprovisionarse e intercambiar productos, los almacenes y pulperías son una parte fundamental de la historia. Hasta allí llegaban gauchos y viajeros que recorrían los solitarios y extensos caminos provinciales para hacer un alto en el camino, informarse de las últimas noticias, comer, comprar productos necesarios para su cotidianeidad, buscar sus correspondencias. Una historia muy nuestra, con más de 100 años, que hoy es tendencia en cualquier escapada hacia el turismo rural, donde uno busca relajarse con un horizonte abierto y verde, comer rico en estos almacenes devenidos en comedores y restaurantes y dormir escuchando el canto de los pájaros y las ranas.
Roque Pérez, en sus pueblos rurales y parajes, ofrece la mayor concentración de Almacenes abiertos y funcionando de toda la Provincia de Buenos Aires y la Argentina. Cada uno con su impronta, sus comidas regionales, su atención personalizada, deleitan al viajero con sus grandes fotografías, sus recuerdos, sus objetos viejos.
En cada visita uno se asombra con la reacción de los más jóvenes frente a la visión de un sifón, una calculadora antigua, alguna prensa de quesos. Ese encuentro con el pasado es parte de una de las experiencias más ricas de las escapadas al interior bonaerense, un territorio vasto donde lo nuestro permanece casi intacto y sólo es cuestión de salir a descubrirlo.
Roque Pérez, ciudad ubicada a apenas 130 km de la Capital Federal, se encuentra en el corazón de la pampa bonaerense, sobre la RutaN 205, la misma que llega a Ezeiza/Cañuelas.
Almacén Don Lalo
El Almacén de campo Don Lalo, atendido por sus dueños desde hace más de 50 años, es el primer atractivo que encontrarán en este circuito, ya que está ubicado justo en la bajada de la ruta 205, por donde deben continuar para realizar el recorrido.
Actualmente, las hijas de Lalo son las encargadas de llevar el negocio. Podrás encontrar allí productos regionales: fiambres de todo tipo, bondiola, salamines, queso, miel, huevos de campo, pastelitos, conservas realizadas por productores de la zona, vinos, pan casero, entre otras delicias. La familia cuenta con una huerta donde cosecha verduras orgánicas, alimentos de excelente calidad. Además, suelen servir desayunos salados y picadas para grupos.
Consideramos que es una parada que no se pueden perder, porque además de que pueden comprar salames, quesos y llevarse un poquito de la esencia del pueblo, aprendiendo sobre su vida productiva.
