Los datos de esta construcción porteña y la ubicación del palacio lo convirtió en un punto visible y relevante dentro del desarrollo urbano de Buenos Aires, junto a otros palacios y residencias de familias acomodadas.

Arquitectura y jardines: Tenía un jardín amplio y diseñado con especies importadas, que funcionaba como un espacio de esparcimiento privado y también para recibir invitados.
Contaba con elementos de lujo como vitrales, balcones y miradores, además de una decoración interior con mobiliario de estilo europeo.
La planta baja estaba organizada en salones de recepción, comedores y biblioteca, mientras que la planta alta incluía dormitorios y dependencias privadas.
Eventos históricos
Su papel durante la Revolución del Parque (1890) lo convirtió en un símbolo militar temporal, al ser usado como cuartel y punto de resistencia.
La restauración de 1910 para los festejos del Centenario reflejó la importancia social y cultural del edificio, al ser sede de eventos oficiales con presencia de autoridades nacionales y extranjeras.
Demolición y legado
La demolición en 1937 respondió a decisiones de planificación urbana: ampliar la Plaza Lavalle y reorganizar el entorno de los tribunales.
A diferencia del Palacio Unzué, el Palacio Miró no tuvo un uso político destacado en el siglo XX; su demolición estuvo motivada por razones urbanísticas más que por simbolismo político.
Algunos árboles del jardín original sobrevivieron, dejando un pequeño vestigio del palacio en la plaza actual.
Propietarios y relaciones sociales
La mansión pertenecía a Mariano Miró Dorrego, perteneciente a una familia de la aristocracia porteña, vinculada con la política y los negocios de fines del siglo XIX.
La familia Miró mantenía la residencia como un símbolo de estatus social, y el palacio servía también para recibir visitas importantes de la elite y diplomáticos.
Uso cultural y social
Además de los eventos oficiales, la mansión albergó reuniones privadas y bailes de la alta sociedad porteña, lo que reflejaba las costumbres de la elite urbana de la época.
Durante su existencia, fue un ejemplo de la influencia europea en la arquitectura y el estilo de vida porteño, especialmente del modelo de villas italianas y palacios franceses.
Documentación y registro
Existen fotografías y planos parciales, pero no se conservan muchos registros completos del interior.
Su desaparición, junto con la transformación del área de tribunales, hizo que el Palacio Miró sea menos recordado que otros palacios demolidos, aunque fue muy importante para comprender la expansión urbana de Buenos Aires.
