El cargo de Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes no es uno más. Se trata de una institución independiente, con rango constitucional y la misión de proteger a los más vulnerables de nuestra sociedad: niños, niñas y adolescentes. Tiene la facultad de exigir políticas públicas, iniciar acciones judiciales y señalar las omisiones del propio Estado. Un cargo clave para la democracia, que debería estar por encima de pactos partidarios.
Sin embargo, el actual proceso de selección está teñido de irregularidades, arbitrariedades y favoritismos que comprometen su transparencia y amenazan con transformar este concurso en un reparto político más.
Irregularidades que no se pueden ocultar
El pasado miércoles se reunió la Bicameral con el objetivo de establecer los pasos a seguir en la etapa final del concurso (ver https://www.youtube.com/live/FzlJKprT8a4?si=teYZhYV6qAkeYpuK
| COMISIÓN BICAMERAL DEL DEFENSOR DE LOS DERECHOS DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES: EN VIVO – 17-09-2025 – YouTube– Ponderación final. – Lineamientos puntajes por instancia. – Impugnaciones de postulantes. – Publicaciones.Ver citación: https://parlamentaria.hcdn.g…www.youtube.com |
). Allí, de modo escandaloso, salieron a la luz múltiples deficiencias e incertidumbres referidas a las diferentes etapas del Concurso. Así el diputado Nicolás Mayoraz señaló que: “No fueron publicados en la web del concurso ni los exámenes ni sus correcciones. Esto impidió que los concursantes pudiesen conocer cómo se evaluó y calificó a cada uno y pedir revisión de exámenes de sus competidores”. Agregó además que ¨tampoco se publicaron las notas de los que aprobaron ni el orden de mérito hasta el día de la fecha¨.
Por otro lado, remarcó que “no se conocen públicamente los currículums vitae de los concursantes. No se sabe si los antecedentes laborales y la formación y estudios de cada candidato cumple con los requisitos de idoneidad para el cargo¨.
Esto fue reclamado también en las audiencias por algunos concursantes y en varios mails enviados a la Bicameral, respondiendo que debían respetar la ley de datos personales. ¿Se pueden ocultar datos laborales y de formación en un concurso de antecedentes para un cargo público? Este criterio contradice de modo muy evidente lo que implica la transparencia e igualdad de oportunidades.
Respecto a las audiencias públicas, no se dieron a conocer las preguntas que enviaron las asociaciones. A su vez, los planteos realizados a los concursantes fueron dispares y con criterios de prejuicio: a los que tenían antecedentes de defender la vida del por nacer, se les requirió que se expidiesen sobre la ley de aborto, mientras que a los que evidenciaban una postura pro-aborto, no les preguntaban nada al respecto. No se entiende en base a qué criterio colocarán el puntaje sobre la parte de respuesta a las preguntas.
Es decir, la balanza se inclinó todo el tiempo hacia candidatos que, si llegasen a ser elegidos, discriminarán a los niños antes del nacimiento. Un defensor del ¨niño¨ que no defenderá a todos los niños. Una contradicción irrazonable.
Como si esto fuera poco, el mismo diputado señaló otra información que enmudeció a todos los presentes: ¨un miembro del Consejo Asesor Técnico (Nora Pulido) tiene una hija, María Colombo, nombrada en la Defensoría actual¨. Es decir, una persona que confeccionó parte de las preguntas del examen y que participó en la dinámica de evaluación del concurso posee un claro conflicto de intereses con nada menos que seis concursantes pertenecientes a la defensoría actual, de los cuales tres de ellos han sacado puntajes altos.
Esta irregularidad, que según los miembros de la Bicameral desconocían hasta el día de la fecha, afectó a la imparcialidad e igualdad de oportunidades de todos los concursantes. La Bicameral debería dar explicaciones de esta situación y se deberían invalidar las postulaciones de tales concursantes.
¿Qué está en juego?
El Defensor de Niños no puede ser un botín partidario ni una agencia de reubicación de asesores. Si se consagra esta opacidad, la institución perderá toda autoridad moral y política. Argentina necesita un Defensor que defienda a todos los niños, niñas y adolescentes, como establece nuestra Constitución y la Convención de los Derechos del Niño, y no un funcionario atado a intereses de coyuntura.
Este proceso no es un trámite burocrático. Estamos hablando de la persona que representará y protegerá a millones de niños que hoy sufren pobreza, violencia y exclusión. Por eso interpelamos directamente a los miembros de la Bicameral, esperando que sean capaces de poner por encima de sus partidos e intereses personales a los destinatarios de esta tutela. No podemos dejar de exigir transparencia No permitamos que la voz de la niñez se negocie en un despacho cerrado. Porque lo que está en juego no es un cargo, es la confianza en nuestras instituciones y, sobre todo, el futuro de nuestros hijos.
