Aires de buenos stencils
Fsssshhhh silba el aerosol mientras estampa su nueva marca en una pared sobre la calle Uruguay al 200, en pleno centro de Buenos Aires. Es domingo y está anocheciendo. Una pareja que pasa por la vereda de enfrente se detiene a mirar al consumado “tatuador” de paredes (stencilero, para los entendidos). Lo ven moverse veloz, con una radiografía calada en una mano y con el aerosol en la otra. De la mochila, que le cuelga en bandolera, y está entreabierta asoman algunas latas más. La operación dura no más de 30 segundos. El joven stencilero no advierte que está siendo observado. Tampoco parece importarle. TerminaLeer más…

