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Esta tarde a las 17, mujeres de todas las edades, muchachos, familias, comenzarán a llegar a la Plaza del Congreso. Como en todas las marchas desde el 2015 hasta ahora, los participantes alzarán pancartas con el nombre y las fotos “de las que ya no están”.

 

Desde entonces hasta ahora, no hay muchas victorias para festejar: según la Oficina de la Mujer (OM) de la Corte Suprema de Justicia, 278 mujeres fueron asesinadas como consecuencia de la violencia de género en 2018. El 83% de las víctimas tenían un vínculo previo con su asesino. El 56 eran la pareja o ex parejas. La otra cara de los femicidios son los 202 niñas, niños y adolescentes que se encontraban al cuidado de las víctimas.

 

La actualización anual del Informe de Femicidios en Argentina, publicado por la Corte Suprema de Justicia, detalló que «las principales víctimas directas de femicidios fueron mujeres jóvenes, de entre 25 y 34 años. Luego, sigue el grupo de entre 35 y 44 años y, en tercer lugar, aquellas de 45 y 59 años.

 

Esta marcha se concretará antecedida por dos nuevos femicidios: el sábado, Alejandra Palavecino, de 18 años, fue asesinada por su novio en la localidad cordobesa de Anisacate. En 2017, el padre de Palavecino había denunciado al femicida, con quien la joven tenía un hijo en común. Esa misma noche en General Viamonte, provincia de Buenos Aires, Jésica González fue degollada por su pareja enfrente de sus hijos, que resultaron ilesos.

 

Sin embargo, la violencia contra las mujeres es mucho  más que su expresión extrema, el femicidio. La semana pasada una inmensa movilización acompañó a la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la octava presentación del proyecto de ley para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación.

 

“Una de las formas más significativas de violencia contra las mujeres es la batalla que se libra sobre sus cuerpos. La restricción del acceso a servicios de aborto sin riesgos es una forma de violencia institucional. Según el derecho internacional de los derechos humanos, toda persona tiene derecho a la vida, a la salud y a no sufrir, violencia, discriminación ni tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.